El hasta pronto
18 Febrero 2009
Vuelvo , a este blog abandonado por mi apatia y la pereza , vuelvo siempre que las penas o las dudas me empujan a buscar en el papel , un alivio a los escozores del alma
Hace unos dias falleció alguien a quien no llegue a conocer muy bien , nunca fuimos intimos amigos, pero visite su casa y coincidimos en reuniones , en un tiempo , en que este exilio, era particularmente duro , lejos de la familia , uno se aferra a la gente que comparte los mismos miedos , las mismas luchas y asi lo llegue a conocer al hector , hombre de risa facil, asador de primera , y mejor bailarin de milonga, compartimos vino y mesa, risa y bailes y nuestros hijos jugaron juntos al igual que nosotros
Hace un tiempo fue diagnosticado con cancer y este finalmente se lo llevo
Fui al funeral , pero no quise acercarme al ataud, cobarde , prefiero recordarlo como entonces , con la sonrisa amplia o quiza simplemente para no ver el porvenir en unos ojos cerrados
El poema que dejo aca , no tiene mas coincidencia de que habla de un velorio, no como el que fui el Lunes , sino como eran antes , en aquel tiempo en que la muerte , era la figura misteriosa de la guadaña y no la mano piadosa , que tocandote cura todo dolor, pero volviendo al verso, lo elegi porque la ultima estrofa sintetiza , mi despedida
DECESO Y VELATORIO
en el momento de su ultimo suspiro
por su boca , caverna misteriosa
ya sin ecos
escaparon, en un tropel oscuro
los caballos
el galopar de cascos sobre el pecho
se asemejo a latidos
y se perdieron después por la ventana
no se si rumbo al cielo o el averno
dejando , entonces si
detrás
solo silencio
después vendrían las velas
las monedas , adornos de los ojos
los vecinos oliendo a naftalina
enfundados en sus trajes de velorio
el cura, satisfecho
de poder., por fin , rezar en casa del hereje
y las viejas beatas del rosario
cofrades de chismes y novenas
vestidas con su luto rutinario
a exorcizar demonios inventados
Allá en la madrugada , hastiado del café
del nauseabundo perfume de las flores
mezclado con el humo del tabaco
y de aquel aguardiente sospechoso
toque la cara fría del finado
no le dije adiós!
solo hasta pronto
virgilio