El viejo y su perro

El viejo y su perro miran temerosos al brasero que está a punto de mandar adentro el calor. Las cenizas gritan sin poder ser oídas. Solo las transparentes manos logran estirarse, el perro intenta sostenerla pero inútil, se deshacen al rozarle.Los dos estaqueados en el rincón. Los dos cercados por los barrotes de frío terco. Los dos mirándose como confiados de que uno va a ceder para prenderse. Los dos ahí y la señora que no viene.Los platos vacíos. Los cubiertos se funden en el ardiente invierno. Los platos llenos de espejismos humeantes condimentados con algunas esperanzas y la señora aun que no viene.El viejo silencioso se pregunta: ¿A dónde estará el calor, vientre de sonrisas deliciosas?¿Dónde estarán sus manos prácticas para domar a las ariscas verduras y meterlas en el corral?, ahí donde el frangollo es termal. ¿Dónde estará la fuerza que lo mantuvo de pie tantos años, tantos inviernos de tanzas salvajes, donde estará la boca que le enseñó la frase TE AMO. “Oh! Viejita los años pasan, los años me van percudiendo y los años y los años y cada año el amor por vos creció como crece la maleza y continua creciendo…continua fuerte y honesto. Te amo viejita y cada mañana de vos me vuelvo a enamorar y soborno al diablo para mantenerte vivita a mi lado. Soy joven, me haces joven y lo seguiré siendo cuando muera porque tengo la fuente de la juventud eterna: tu alma. Tu amor me mantiene hecho un pibe, ¡MIRÁ!” El perro ojea a su amo esperanzado a que se levante y apure las brazas flatulentas, para que de la tierra haga el pan y del pan … Su olfato va perdiendo fuerza. No sabe que está envejeciendo o lo sabe y lo niega. Tanto en tanto tantea la puerta pa ver si esta se abre para dejarle libre el paso a su patrona y haga desfilar unos pucheritos a su platillo de lata.El viejo y su perro tumbados cerraron los parpados. El brasero cementerio. La puerta molida por el frío…y la señora aun que no viene.-