como si nada hubiera pasado

 

NO sabe contar hasta diez,

pero cuando empieza a llover

y todos salen corriendo,

ella permanece a tu lado

si tú no puedes correr.

No es más ni menos que nadie,

quizás un poco más humana, más cercana,

con un desarrollado sentido del amor y la amistad.

Sus actos son sencillos, concienzudos,

en sus limitaciones busca siempre la perfección.

Carece de picardía,

porque no es un pícaro de esos al uso

llenos de maldad y estupidez,

sino una muchacha con la mente pequeña

y el corazón grande,

que quiere y quiere hacerse querer.

 

 

 

 

 

 

-

 

ANDA, recoge tus cosas, tu ropa, tus libros,

hay un taxi esperándote en la puerta

que te llevará a un país desconocido.

No olvides los guantes de boxeo,

ni tu colonia, ni el molino de viento

que te hizo tu hija por el día del padre.

Recoge todos tus recuerdos

y mételos en esa bolsa de basura,

es grande y caben todos los fracasos.

No agaches la cabeza, hombre,

después de tantas guerras perdidas

deberías estar acostumbrado.

¿Todavía sigues pensando que la vida

es aquella aventura novelesca?

Mira a esas niñas pequeñas,

me parece que esconden tu corazón

debajo de ese cojín junto al que están sentadas.

Anda, vete ya, no alargues más la agonía,

se te van a helar los huesos si sigues ahí plantado

en el umbral con la puerta abierta.

Ese rastro de sangre que dejas

después costará limpiarlo.

En la calle el sol ya está saliendo de nuevo,

como si aquí nada hubiera pasado.

 

 

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