un día sobre la tierra

 

 

YA no basta tu cuerpo de diosa

ni esos cantos de sirena

cuando desmayas tu mirada

sobre tus mejillas de rosa.

No basta un fogonazo de luz

para iluminar una noche eterna.

Tú sigues siendo fuego,

pero si antes me alumbrabas

ahora sólo me quemas.

Ni siquiera yo puedo vivir siempre

del maná de tu belleza.

Es tan corta la vida,

apenas un día sobre la tierra,

y tan largo el dolor, la vejez y el olvido,

que los besos se apagan

nada mas nacer de tus labios.

Para volver a creer,

y no soy quien para exigírtelo,

se necesitan cada vez

muchos más milagros.

 

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