siempre ardiendo
ES tan fácil perder,
pasar del todo a la nada,
del amor a la soledad,
de la vida a la muerte…
Parece que todos los caminos
fueron trazados para perderse,
que el libre albedrío
se nos concedió para poder errar,
que todos los pasos
aprendieron a andar para caerse.
Una sola vez me equivoqué
y perdí el paraíso de tu belleza.
Desde entonces, tal vez por coherencia,
me he equivocado ya siempre.
LUJURIA. Siempre ardiendo.
De día, de noche, creciendo, devorándome, doliendo.
Chorros de fuego, oleadas de fuego, terremotos de fuego.
Sed de sus besos, de su carne, de su cuerpo.
Fiebre que arde, que hierve, que quema, que ciega, que abrasa.
Yagas abiertas, avivadas con la sal de su mirada.
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