flor de fuego
FLOR DE FUEGO
El denso licor prodigó destellos plateados al caer sobre la copa,
mientras en la pasarela una muchacha morena y blanca con un fanal en la sonrisa,
desnudaba su cuerpo pleno al ritmo de la música,
acompasando sus movimientos suaves, curvos, carnales,
con la metamorfosis de las crisálidas, el orbitar de los planetas,
la ebullición de la savia y las mareas que elevan los mares.
Echó su largo cabello hacia atrás, desprendiéndose de los tules acariciadores,
y su tierno sexo, como una concreción perfecta, como un epicentro de intimidad,
reinó sobre la tristeza y las llagas de los vencidos.
A veces la vida se manifiesta súbitamente de forma caprichosa,
incluso entre el neón y la indiferencia de un burdel de carretera.
La muchacha abrió su hermosura como una flor libada
sobre el ojo ciego de una calavera.
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