beber tu carne

 

 

Quedémonos otro rato en este fotograma de la vida,

donde tu sangre hierve, tu belleza ondea,

tu piel resplandece y tu juventud respira.

Dejemos por un instante la cruz al borde del camino,

y dame de beber una vez más de tu carne,

porque no sólo de alma vive el hombre.

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