a sangre y fuego

 

 

Escribo en tu carne a sangre y fuego la palabra lujuria,

mientras gimes abandonada al borde del precipicio.

Toda mi vida he peregrinado

hasta hacer realidad este milagro, sádico, bestial, explícito.

Te he oído decir sí con tu dulzura de virgen,

mientras restañaba tu voluptuosidad

y me iba emborrachando de tu sangre joven y vivificante.

Me conviertes a la vida,

y el blanco de tu amor ilumina el negro de mis instintos.

Toda la belleza reclinada a mis pies.

Nunca nadie tuvo tanto.

¿Qué otro milagro, hermosa criatura, guardas para mí todavía?

 

 

Publica un comentario

Tienes que estar conectado para publicar un comentario.