te acuna el silencio

 

Dicen que te marchas de este valle de lágrimas,

que aquí ya no tienes nada que hacer,

que tu tiempo pasó y este ya no es tu sitio.

Ahora quieres estar a solas,

prepararte para ese viaje sin retorno,

mientras la noche evoca los momentos más solemnes

y el viento ulula tras la ventana.

En la otra orilla tus seres queridos te aguardan.

Tampoco es que dejes mucho aquí,

siempre fuiste pobre,

aunque te aterra pensar que tus sentidos dejarán de guiarte

a través de este absurdo milagro, pero milagro al fin y al cabo,

que es la vida.

¿Qué habrá allí lejos? Te preguntas apretando la mano

de la desconocida que se ha quedado a velarte.

Tu respiración se va volviendo más honda y lenta.

Te acuna el silencio.

Quizás el camino que te dispones a tomar

no es otro que el de regreso.

 

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