Sepultado

 

 

Era esa hora en que todo languidece

y una penumbra casi ciega cubre todos los objetos.

Tú resplandecías en el umbral de la puerta,

como si estuvieras llena de sol por dentro.

Liviana y delicada como un pájaro

que al extender hacia él la mano levanta el vuelo.

Todos estos años extendiendo hacia ti mi mano…

Me sentí muy viejo.

Parecía que la oscuridad me iba sepultando,

mientras tú, en el umbral, seguías resplandeciendo.

 

 

 

 

 

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