árboles sin pájaros
Recuerdo, cuando niño, la tristeza que me producía el día de los muertos.Tardes grises, frías, desangeladas, camino del cementerio con mi madre.Las bolas amargas que caían de los cipreses como almas de difuntos.La misa entre las tumbas derruidasalumbrados por tétricos farolillos,el olor de la cera, de la tierra, del olvido.Los árboles sin pájaros, las fotos serias y cenicientas de las hornacinas,los epitafios como sentencias inconcebibles y rotundas.No entendía por qué la gente se moría:niños, guapas adolescentes, seres amados…Quería huir de allí corriendo,sin poder saber entonces que, al llegar a adulto,todos los días de mi vida serían de difunto.
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