molinos de viento
MOLINOS DE VIENTO
Ridículo caballero andante que mal andas,
¿hacia qué nuevas desventuras guías las riendas
de tu famélico caballo,
atravesando yermos y paupérrimas aldeas
bajo el sol abrasador del mediodía,
perseguido por perros sarnosos que te ladran
y muchachos harapientos que se ríen de tu triste figura
y te arrojan piedras cuando pasas?
¿Es que no tuviste bastante con los yangüeses que te quebraron los huesos,
con los gigantes que resultaron ser molinos
girando y girando en medio de los vendavales de tu cabeza,
o con la aventura de la venta encantada
donde acabaste heroicamente manteado?
Pobre niño cincuentón.
Siempre derrotado, siempre burlado, siempre apaleado.
Enamorado de una hermosa dama que ni existe
y entregado a una causa perdida pero imposible.
Anda, tonto, devuelve al rincón de tus abuelos
las oxidadas armas y la abollada armadura
y aprende de la sabiduría de Sancho, de su pacífica condición,
pues para lo que vale esta perra vida
es mejor la nada que la locura.
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