seiscientas treinta y seis veces

 

 

 

 

SEISCIENTAS TREINTA Y SEIS VECES

 

Recuerdo, no sé porqué, aquella noche hace ya muchos años,

al abrigo de San Juan de los Reyes.

Paseábamos cogidos de la mano.

La calle desierta, tu cara bajo las farolas, el aire helado.

Era tu mano en mi mano mucho más que una mano,

era mi corazón, mis piernas, mi vida entera.

Tú lo eras todo y yo sólo era miedo.

El mundo, a nuestro alrededor, estaba encuadernado

en pliegos de treinta y dos besos.

Fue hace ya muchos años, demasiados,

antes de que el tiempo empezara a amarillear

las seiscientas treinta y seis veces que te hice el amor.

 

 

 

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