el reencuentro
EL REENCUENTRO
“¿Te acuerdas de mí?, ha pasado mucho tiempo,
te esperé aquella noche para despedirme pero no volviste, tienes el pelo más corto…”
Ella, sin embargo, me pareció más guapa, más esbelta y más joven que entonces.
Sus ojos brillaban con redonda sensualidad
y su voz tintineaba con el alegre campanilleo de la juventud.
Ni siquiera nos besamos, como si el tiempo
hubiera levantado un muro de hormigón entre nuestros cuerpos.
Ahora éramos dos desconocidos.
Sin nada que decirnos, se marchó a no sé donde,
y todos aquellos versos que le había escrito
me parecieron ahora un ridículo e infundado romanticismo.
¡Cuántos mundos paralelos, cuántos planetas muertos que siguen orbitando!
La vejez es un pozo profundo en el que te vas hundiendo y desbravando
y del que ya jamás podrás salir.
Regresaba en mi coche pensando estas cosas
cuando, en un cruce de carreteras, me paró la maldita guardia civil.
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