visitar a nuestros muertos
5 Mayo 2007
También hemos perdido la inocencia.
¡Qué le vamos a hacer!
Es lo que trae la edad y los desengaños.
Ahora nos dan risa las películas de terror
y ya no nos impresiona el milagro del arco iris.
No cerramos los ojos cuando besamos
y medimos la risa, el colesterol y el llanto.
Postrados ante la belleza de la juventud,
vamos teniendo cierto color de muerte en la expresión
y no nos esforzamos más por ser perfectos.
Nos basta con llegar enteros a fin de mes
y que sigan atados esos perros de presa
que de noche aúllan en la mente.
Avalar las deudas de los hijos,
y de vez en cuando visitar a nuestros muertos.