radiografía

 

 

 

RADIOGRAFIA

¿Te has sentido alguna vez roto por dentro?

¿Con las vísceras invertidas, como si ninguna pieza encajara

en el rompecabezas de tu cuerpo?

¿Como si el corazón estuviera en el estómago

y en el bajo vientre el cerebro?

¿Como si tus manos fueran pies

y tus pulmones al inspirar se llenaran de arena?

¿Como si tragaras cristales rotos

y mearas trozos de tristeza, celos, violencia, soledad, miedo…

Enterrado en el ataúd de tu habitación o deambulando por las calles

desposeído, olvidado, tembloroso y con palidez de muerto.

Me he sentido así tantas veces que no conozco otro sentimiento.

Así me siento ahora sin ella.

Sólo con ella me sentía peor.

 

 

 

 

 

 

 

 

Aposté por tu excitante cuerpo.

Creía que en tu joven belleza  y en tu sexo tierno

se encerraba el secreto de todas las cosas.

Que tu piel desnuda rezumaba en la cópula sabiduría y luz.

Pero no se puede vivir durante tantos años

obsesionado con un solo alimento.

Ni siquiera los animales podemos.

¡Ojalá fuera verdad alguna de las mentiras

en las que quiero seguir creyendo!

 

 

 

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