extraña criatura
Es una mujer.
Por más que su tímida idiosincrasia quiera esconderse
tras una larga y virginal adolescencia.
Su cuerpo, voluptuoso y deseable, la delata en espontáneas posturas
de hembra henchida de savia.
Le silban los hombres por la calle
cuando la contemplan de frente o de espaldas.
Y en la intimidad de la cama,
cuando de repente sus sueños se tornan mundanos,
poluciona ronroneando suave y doliente como una gata en celo.
A veces, al apoyarse en algún mostrador,
mientras come chucherías o ríe cálidamente por cualquier leve causa,
su cuerpo pleno parece a punto de estallar de sensualidad y libido.
El mundo a su alrededor se va haciendo más y más viejo,
mientras esta niña, esta extraña criatura de carne e inocencia,
ya es una hermosa mujer
que se niega a creerlo.
Publica un comentario
Tienes que estar conectado para publicar un comentario.