redimido

 

 

 

Ellos aman los símbolos manidos,

las frases acarameladas de ralo ingenio,

los juramentos babosos, los corazones partidos,

las fechas señaladas por otros.

Lo nuestro, por el contrario, forma parte del derecho natural,

del “creo porque es absurdo”, del silencio contemplativo.

Todo lo que en este sentido puedo decirte, ya lo sabes tú,

aunque sé que de vez en cuando te gusta oírlo.

Te quiero a pesar de todos los sanvalentines,

de todas las campanadas de año nuevo,

de todos los aniversarios cantados a coro con voz de falsete.

A este lado de la orilla estoy a solas contigo,

demasiado inocente todavía para no ser un misántropo,

un misántropo y un necrófilo, por tus ojos redimido.

 

 

 

 

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