hace tiempo…

 

 

Hace tiempo que no sé nada de ti.

¿Dónde estás? ¿Acaso te has muerto?

Me gusta tenerte cerca, saber que estás ahí,

tener alguien con quien hablar,

saber que tú me acogerás

cuando todo el mundo me de la espalda.

Descubro tu huella en los pergaminos polvorientos,

en los epitafios cubiertos de musgo,

en la morfina de los hospitales,

en las largas noches sin mañana.

Desde tus ojivales ventanas no se ve la gente,

ni los gritos de dolor de la memoria,

ni la comezón del odio y la locura,

ni las calles convertidas en campos de batalla.

Vuelve, que cada día tengo más miedo a la soledad de la vida.

Conozco a tantos muertos, que ya empiezo a hablar su silencio.

 

 

 

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