de repente
De repente ocurrió.
Tú ojeabas, concentrada, la carta.
La luz fluorescente te daba de lleno en la cara.
Parecías un ángel.
Un ángel que se aparecía en mi vida llena de miserias y hastíos.
Corrieron hormigas por mi piel.
No pude escuchar lo que dijo la camarera, sonaba en otro idioma.
Era como si la pesadilla del mundo se desvaneciera alrededor de tu belleza,
como si hubiera encontrado algo que perdí hace tiempo entre las palabras.
Tuve una fugaz sensación de eternidad.
Después de aquel instante,
semejante a esos otros instantes inefables que tú y yo sabemos,
ya no importaba nada seguir muriendo.
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