cinco mil putas
CINCO MIL PUTAS
Recuerdo mi juventud de putero.
Recolectando putas con avaricia más que con lujuria,
como si el mundo se fuera a acabar de repente.
¡Cien, mil, cinco mil putas! ¡Duplex, tríos, cuartetos, orquestas enteras!
Buscando en ellas el sentido que no encontraba en Aristóteles ni en Marx.
Esperando de ellas el milagro del fin de mis miedos,
de mi locura, de mi maligna soledad.
Han pasado los años y, aunque creo que cada día soy más tonto,
tengo la sospecha de que la vida es un fraude,
de que pensar en ella es perder el tiempo.
Y sigo sin entender qué significa perderlo todo:
el vigor, la memoria, el yo, los sentidos, el amor propio…
Definitivamente, no entiendo nada.
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