día de la madre
DÍA DE LA MADRE
No tuvo una vida fácil. Quizás ninguna vida sea fácil.
Después de haber sido joven y bella,
después de largos trabajos y días, sin diversiones, sin pecados concebidos,
se convirtió en una vieja nómada que iba para arriba y para abajo
arrastrando los pies sin encontrar su sitio.
Con todas sus pertenencias dentro de un carrito de la compra.
Y un radiocaset pasado de moda en el que escuchaba a Juanito Valderrama
mientras limpiaba la mierda de sus hijos.
Un buen día no pudo más y se rompió del todo,
y expulsada del mundo de los vivos fue recluida en un alegre asilo para terminales
donde las sombras inanes del Hades se alineaban en silencio.
Allí debe estar todavía, a oscuras, con los ojos enrojecidos, oliendo a muerte,
oyendo el lento goteo del tiempo en la clépsida de la soledad.
Tras la ventana un paisaje de hierros retorcidos
y repletos contenedores de basura donde se zambullen los gatos.
Y en la tele estúpidos personajes que cantan, gritan, ponen gestos grotescos
o hablan persuasivos de justicia y filantropía.
En fin, una puta mentira, como todos en el fondo sabemos.
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